
Elijo mirar con otros ojos la aurora de marzo...
desde hoy comienzo a desgastar mi silencio en versos.
El reloj de mi vida es como el desierto, tan mortal
mide mi tiempo esperando a que muera de sufrimiento.
La paciencia es la triste virtud que no espero poseer,
tu mirada fue el cáncer de mi cuerpo por un momento.
Mi risa se ha borrado, y la de ella también perece,
nuestras vidas ha aniquilado el desamor terrenal.
Si hago esto no lo hago por ti...ya ni sé si por mí...
estoy abandonada como la anciana que anida en el asilo,
¡Cruel desamparo!...¡Mediocre percepción!
Ya no sé que pensaba...el sol de mi día se quemó.
Por eso oigo cítaras en el viento; sonidos de color
volteo a mi lado y los príncipes en su corcel me llaman...
lamentablemente no puedo acudir a su insistencia,
estoy destrozada en mil pedazos...¿Quien me reparará?
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