
No hay nada peor que la ausencia
nada peor que la soledad inmensa.
Preciso de tu boca y mi boca cada día,
de tanta locura desinhibida
locura que se funde en los colores de mi deseo.
Píntame una flor sin pétalos sobre el pecho,
derrama toda tu miel sobre mis bosques y praderas.
Navega estos siete mares y naufraga en mi piel
marinero sin puerto...
aviador sin destino.
Dos corazones febriles que laten al unísono
eso me hace falta como estremecer de un suspiro.
Porque callas como si tu boca no hablara,
mas no hace falta cuando tu cuerpo habla por sí solo.
No trates de esconderte tras el antifaz de lo enigmático,
el misterio se rompe como yo rompo tu silencio.
Cuando seas el emperador de mi cuerpo y gobiernes mi mundo
seré yo tu musa callada y sumisa,
tu mariposa azul que vuela sobre tu cabeza
tuya...
como tuya es la vida misma.
Sara Rico*
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