Me recoge a las 6:40,
Yo la esperé pacientemente
Y ahí estaba,
Era la desgracia,
Era la miseria convertida en centauro gigante.
Y galopamos hasta el bosque de zip-zuap
Yo me queria apear en el río wacha,
Pero ella corría, fugitiva por los senderos incógnito de mi
psicología
No se detuvo,
Mas bien se calló para siempre.
Y yo me confié observando el arcoiris abarcando el cielo,
Dibujando paisajes inverosímiles de alegría.
Mi sonrisa se dibujaba por si sola en mi rostro,
Estaba segura que llegaría hacia allá.
Y galopamos, y galopamos incansablemente
Durante minutos que pasaron como años
Y fue allí donde al mirar tus ojos grises, austeros
Me reflejé en tu miseria,
Me despojaste de mi inocencia.
Y me arrojaste a las fieras,
Y mi corazón corría
Y no tuviste condescendencia
Y me olvidaste…
Y me dañaste.
Sara Rico**

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