Hoy puedo sentir como todo, pero absolutamente todo APESTA. No es que me queje de mi vida o prefiera morir pero si prefiero otro tipo de vida, una distinta donde no exista la rutina, la soledad, el conformismo. Hoy siento que camino directo hacia una guillotina de mediocridad, siento que firmo mi sentencia de muerte y me pregunto ¿algún día seré alguien? ¿Fueron todos mis anhelos reales? Me imaginé a mi misma sentada, con un cigarro en una mano y una taza de café en la otra, riendo sarcásticamente hacia mi recuerdo de cuando tenía 11 años y escribí mi primera canción. “Escritora….jajaja! dije que sería escritora ¡vaya estupidez!” Y es que ser escritora no es simplemente un SER sino un HACER y ya llevo prácticamente un mes sin tocar mi dichosa novela que se ha tardado más que el cataclismo maya, digo que la escribo desde hace más de 6 meses y mi patético intento se ha quedado en ocho cuartillas a espacio y medio…es decir nada. La gente dice “aja ¿y tu novela?” parece que creyeran que una novela es algo que uno hace de un día para otro, creen que es ir al baño y cagar un volumen de 200 páginas mínimo, o levantarse una mañana y decir “hoy escribiré una novela” y de pronto el reloj canta las 8 pm y ya la tienes, ahí está tu best seller. No. Escribir no es jugar futbol, escribir no es cantar una canción, escribir no es reírte…escribir toma su tiempo. Tampoco se puede escribir en cualquier lugar, francamente mi habitación de 5x3 metros, con ventilación promedio (un ventilador en el techo), sin baño, con una ventana de iluminación (que muchas veces se ve obstruida por la ropa tendida en las cuerdas), con dos camas y dos muebles llenos de porquerías –algunas rescatables…libros!- y, finalmente SIN MESA DE ESTUDIO, no ayuda en lo absoluto a acelerar el proceso creativo. De todas formas tampoco puedo llevar allí la computadora pues parece estar adherida al comedor –es terrible mi comedor es también el lugar donde está la computadora, junto al refrigerador- Y allí escribir es como tratar de poner un estéreo en una iglesia y tocar Personal Jesus de Depeche Mode, o fingir que puedes tomar la hostia en la misa habiendo llegado después de la proclamación del evangelio –todo se volvió religioso mmmm- escribir allí es prácticamente sacrilegio digno de excomulgación y es entonces cuando me veo atrapada, sin lugar donde colocar mi pequeño trasero cómodamente, estirar los dedos –quizás me los trueno un poco- abrir la laptop y dejar que mi cerebro haga lo suyo dignamente.
Mi amigo Pablo dijo que esperaba unos cuentos míos, si supieras mi querido Pablo que no tengo más cuentos que mandarte. Si supieras que mi cerebro está padeciendo de un bloqueo mental asqueroso que coincide con la desaparición de mi musa. Mi musa se fue. Se fue hace tiempo. Y que mierda es cuando estás a punto de crear una maravilla literaria y tu musa decide coger las pocas pertenencias que tiene y se larga a la fregada llevándose tus estupendas ideas y tu emoción. Ahora ves la novela a medio palo y sientes que es una porquería, que no sirve, que no hay forma de terminar algo mal comenzado. Estoy en el hoyo. Y no el hoyo de los enamorados, sino en el hoyo de los olvidados, de los que están a punto de tirarse desde el piso 130 del edificio más alto del mundo, de los que se preguntan “¿y qué voy a hacer ahora?” de los que no quieren ser como las demás personas, terminar trabajando para el gobierno con un sueldo mediocre, casarse, tener hijos y envejecer en la pútrida vida de los comunes.
Creo decir también que este NO ESCRIBIR coincide con mi poca afinidad con la suerte en el amor –No esto no es una película de Jennifer Aniston donde la escritora recupera su inspiración y de repente también encuentra el amor- digo esto meramente porque creo que es necesario ser sincera y decir que probablemente mi bloqueo se deba a que mi corazón se ha convertido en un rebelde extremista que no quiere amar ni dejar entrar a nadie. Lo único que cabe en él ahora es su ilusión por irse de mochilero a Europa y a lo mejor besar a un italiano.
No sé que pase conmigo ahora. Puede ser que dejar de escribir me traiga daños colaterales: a lo mejor pierdo la creatividad, olvido como escribir, olvido como hacer personajes potencialmente esquizofrénicos, olvido mi ridículo sueño de adolescente…a lo mejor…a lo mejor. Pero no lo sé. En caso de que esto último suceda ya tengo mi plan b – ¿por qué creen que ya estudié y me gradué de la universidad?- así que no moriré de hambre…a lo mejor muera de frustración pero no de hambre. Aunque a veces creo que prefiero morir de hambre.
Sara Rico**
Ciertamente la profundidad de tu incógnito te deja en el vació. El no saber que hora es? donde estas? es la respuesta a tu callar, buscar una alegría en tu interior es acordar en lo que creías que te relajaba, lo que te hacia volver a ese mundo de color el cual pintabas cada día con una letra nueva.
ResponderEliminarPero aun puedes encontrar algo en lo que esta oculto en el mensaje, que solo si lo lees al inverso encontraras, y tendrás que reír luego de sentir el cambio que produce.
Tal ves no sea escritor pero al menos lo intento en mi interior.
Mmm... Te dejo con un ANIMO!!!
una palabra a la cual le faltara algo mas...
Una sonrisa :D
JB
Me gustó, creo que sí me sacó una sonrisa cálida, JB te lo agradezco muchísimo, lo haces muy bien lo de escribir mmm interesante!!! :) gracias!!!
ResponderEliminarYa quisiera tener un poco de tu talento, expresar sin miedo y con seguridad cada palabra que proviene del alma.
ResponderEliminarAdelante Sara...sé que no es fácil, pero si lo fuera, ¿qué sentido tendría?.
No dejés de abrazar las letras, me encantan esas palabras rebeldes que escribís...
Con cariño...
*Thyani Orean
Muchísimas gracias :) un saludo muy grande!!!
ResponderEliminar:) que mega bello lo q escribis. De verdad si q tienes talento!!!!! :) tkm
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