domingo, 22 de enero de 2012

Mujeres ilusionadas


Hoy soñé que conocía a alguien, andábamos de la mano y era el romance más dulce de todos, el que la gente espera, el que cada persona sólo tiene a lo mejor una vez en la vida. No sé quien era él pero ahí estaba y yo me pregunto ¿qué pasa con estos sueños? ¿Acaso mi subconsciente quiere recordarme alguna triste carencia de mi corazón? SUFICIENTE. Había gastado demasiado tiempo, saldo, energías y lágrimas en personas que valían la PENA y digo que valían la pena porque no valían la alegría.
HOY ME CONFIESO. Soy de las mujeres que se ilusionan fácilmente, casi sin que él haga un esfuerzo mínimo. Soy de las que cuando le gusta alguien se imagina estúpidamente cómo se vería en una foto a su lado y lo bien que la pasarían juntos. Soy tan tonta que confundo sus señales de amistad con intentos pobres de seducción. Soy de las que cuando le gusta alguien trata de ser lo más especial posible, enviarle mensajes, elogiarlo, sonreírle y coquetearle y tratarlo de manera singular, como no trato a nadie más. Soy de las que se conforma con ver su perfil de facebook para apaciguar la tristeza de no verlo físicamente. Soy de las que mueven sol, mar y tierra para obtener su número de celular si no lo tengo y fingir una mera casualidad al hacer el primer contacto de comunicación. Soy de las que si me entero que estará en un lugar trato de estar ahí para encontrármelo y decir “Hey, ¿qué tal estás? ¡no sabía que venías!”. Y así, soy culpable de muchas ridiculeces más producto de las novelas y las películas románticas que me han atrofiado el cerebro. Soy de la raza más patética de iluso, si si si…lo admito. Pero ¿saben qué? También soy de las que cuando él no me contesta los mensajes de celular entiendo de inmediato y me alejo. Soy de las que si le hablo en el chat y esta cortante e indiferente “mjmm…si jeje…aah que bueno…” me despido y le hago el favor de no hablarle la próxima vez que se conecta. Soy de las que cuando comienzan a ser molestia para él mejor se aleja y trata de evitarlo lo más posible. Soy de las que si vamos a salir y me deja plantada por asuntos más importantes no vuelvo a insistir. También soy de esas, ¡sí! de las que se decepcionan fácil también y este aparentemente es un momento de esos.
Me encanta salir a los centros comerciales y ver la llovizna de hombres físicamente perfectos, observarlos y sentirme como jueza de concurso masculino de belleza; y eso para mí es genial y ¿saben por qué? Porque a esos hombres no los conozco y jamás lo haré; la simple posibilidad de que crucemos alguna palabra es claramente remota. La ventaja de esto es pensar que de ser amables y caballerosos (cosa que me debilita en un hombre) nunca lo sabré pues no los conoceré y entonces no habrá ilusión, lo que es igual a corazón roto. Entonces yo salgo ganando. No hay ilusión, no hay desilusión.
Es por eso que hoy, decido darle un respiro a mi corazón, ¡vamos mujeres ilusas! Renunciemos ya a ese oficio cruel de estar buscando el amor pues, cuando algo se busca o se espera demasiado nunca llega, nunca se encuentra, es como cuando perdemos un arete, el maldito se esconde, pasamos días buscándolo y lo damos por perdido; luego un día de la nada aparece en un sitio en el cual a lo mejor ya habíamos buscado pero es probable que hayamos sido muy ciegas o hubiéramos estado muy desesperada por encontrarlo y entonces lo pasamos por alto; en el amor es igual, cuando nos encaprichamos buscando a alguien que nos ame nos desesperamos y quizás ignoramos a personas que podrían ser las indicadas.
Las ilusiones son como una paleta de corazón ¿las han visto? Esas paletitas rojas con forma de corazón que suelen ser muy agradables a nuestro paladar. Las abrimos y leemos un “te quiero” comenzamos a saborearlas y luego de unos minutos el te quiero desaparece. Así son nuestras ilusiones. Si las encontramos nos parece el dulce más delicioso, pero las saboreamos tanto, las asfixiamos tanto que el “te quiero” se borra prematuramente dejándonos heridas profundas e ilusiones quebrantadas. Es por eso que no sólo yo, sino todas aquellas que sean como yo debemos dar un descanso a nuestro músculo palpitante, a nuestras mariposas en el estómago, a nuestros sueños que incluyan un chico, a nuestros estados de facebook sentimentales y a nuestra desesperación por acabar con la soledad. Seamos amigas de la soledad, abracemos nuestras circunstancias y sonriamos. No les aseguraré que nuestro príncipe llegará pero si puedo asegurarles que nos evitaremos muchas lágrimas y tristezas. Conozcamos chicos, vámonos a los centros comerciales a ver hombres, tengamos más amigos varones y deleitémonos de observar a un par de amigos del sexo opuesto hablando entre ellos sobre mujeres –lo cual es muy entretenido- y veamos a estos hombres no como un potencial romance o el próximo padre de nuestros hijos –ilusión fatal y ridícula en la que toda mujer cae alguna vez- sino como lo que son, HOMBRES. Dejemos de imputarles toda la culpa de nuestros crímenes sentimentales y maduremos de una vez, entonces así es mucho más probable que encuentres en aquel amigo tuyo que se burla de tu voz chillona, de tus pocas habilidades en la cocina, que te molesta y te saca la payasita que hay en ti a un posible compañero; o también, a lo mejor aquel amigo que tienes te presenta a otro amigo y…bueno, les dejare asumir lo demás.
TRUE STORY ;)
Sara Rico**

3 comentarios:

  1. Ay no... que triste... me robaste! jajajaja... lo de los chavos del mall! Mi sis... He mandado al carajo esas cosas... eso lo deje en mi ya expirado 2011!

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  2. no te lo robé, más bien me inspiraste dunda ¬¬ pero me alegro que dejés esas cosas atrás!!!

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  3. concuerdo con lo que escribes y describes... me identifico mucho con este en particular...

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