
La esperanza también se va de casa…
Coge las maletas del ropero y entierra sus ropas y recuerdos.
Se acicala como si alguien fuese a verla…
Yo ya le di su liquidación y no espero tenerla aquí más.
Me observa escrutando mis sentimientos ocultos,
Habla a la poca importancia que le otorgo.
Sus palabras son como viento, poco divisible, poco exacto.
No me causa desatino el avance del reloj,
La esperanza abre la puerta y cruza el umbral de mi paciencia…
¡Adiós mi vieja! le digo…Cuídate y no desertes de algún alma más.
Guarda tu colorido escarabajo para ilusos irreales.
Sara Rico*
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