miércoles, 13 de abril de 2011

MENSAJE DE UNA ESCRITORA A SUS AMIGOS


Es raro estar colocada en un mundo donde las personas que te rodean amablemente, dicen ser tus amigos, creen conocerte a un 100% pero la realidad es que no. Como Borges decía en una entrevista olvidada, y esto lo digo parafraseando: "Yo me sentía muy solo, el escritor es un ser solitario; pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta que muchas personas me querían aún sin conocerme, eran mis amigos, y eso era algo muy lindo de saber". Y es que los verdaderos amigos son aquellos que nos conocen a través de nuestra pasión, que pueden ser las letras, la música, la pintura, etc. Por eso yo hoy digo "leeme y me conocerás", no hará falta una descripción minuciosa de mis pasatiempos (los cuales nunca son algo permanente sino que cambian con el tiempo y a medida que voy madurando) o de mis libros favoritos, películas, canciones, o cualquier actividad predilecta. Me puede gustar leer, pero eso no quiere decir que soy un ratoncito de biblioteca o que leído todo lo que he podido en mi vida (lo cual me encantaría pero hay más libros que vida), o una intelectual bohemia de esas que van a los cafés y mantienen conversaciones profundas como el Club de las serpientes de Horacio en Rayuela. Lo que me gusta no es lo que me hace ser...pero lo que me apasiona sí.
Cada día que pasa trato de comprender aún más la mente de las personas comunes que relacionan la amistad con gustos compartidos, o con amigos compartidos; creen que porque a ambos nos guste leer la saga de Harry Potter es que podemos amistarnos para siempre o porque yo soy amiga de Harry y Ron lo seré también por deducción de Hermione. No. La amistad es mucho más que una simple llamada telefónica o un mensaje de texto. Para mi AMISTAD es que te tomes la amabilidad de leer esto, de leer mis desahogos nocturnos que algunos llaman poemas (aunque para mí después de leer a tan grandes poetas ya no lo son), de preocuparte por saber en quien o que pensaba yo al escribir "verdugo de mi amor" en un verso perdido de un poema que ya no recuerdo cual era.
Aquellos que me felicitan en fechas de consumismo, en el día de mi santo, por mis logros, que han visto mi llanto, que están unidos a mí por un cariño sincero, que me han invitado el almuerzo en un momento de miseria, que son capaces de leer mi rostro y saber que estoy bien o que estoy mal; que están conmigo aún sabiendo que puedo gritarles, herirlos, no hablarles, amarlos, ignorarles...esos....son FAMILIA.
Para mí AMIGOS y FAMILIA son lo más importante y el tesoro más preciado que puedo tener. Dinero...quisiera (como todos, para gastarlo a mis anchas y hacer un ambicioso y cultural viaje por toda Europa)...pero no me sirve. Al final puedo comprar un celular carísimo que me roben a la semana, o una blusa de 100$ que se manchará de salsa de tomate y ahí morirá. Ambas cosas jamás me profesaran amor o me harán sentir mejor. El dinero va y viene como las olas de calor.
Por eso hoy te digo, gracias por leerme, gracias por ser mi amigo; pero sobre todo gracias a todos aquellos que son mi familia, mis hermanos, mi vida, mi sangre. Que saben que escribo aunque no sea ni lo más cercano a una escritora, que saben que canto aunque no me acerque ni un poco a ser cantante. Que saben que me apasiona sentarme en el sillón a comer y a ver una jornada larga de películas de época, que saben que amo profundamente aunque no lo demuestre, en fin, a esos que si saben todo de mí.

Atte.
Una escritora.

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