martes, 28 de agosto de 2012

Hay recuerdos pero nada de esperanza

Hoy nos vemos y somos como dos extraños,
como si la vida nos cobrara la renta y de paso no tuvieramos para pagar.
Te extraño. Te extraño a vos y lo que nunca fuiste.
Extraño esos días que nunca existieron porque como vos dijiste engordar cuatro libras no es nada como para decir "me pondré a dieta"...
y unos cuantos meses no son suficientes para decir "te amo".

Ya no reconozco nada de esta casa.
Las paredes me son ajenas, las habitaciones extrañas.
Ya no puedo dormir sin antes pensar que pasará mañana,
si será que despierto, si será que despertas.
Si será que partimos para siempre de este pueblo,
de las constantes batallas contra nuestros sentimientos.
El autobus parte a mediodía y ya no hay tiempo para mirar atrás.
Todo es incierto en un amor que nunca fue amor,
nada crece en una tierra en la que nunca se sembró.
Todo fue nada,
nada fue todo.
Y muchas fotografías....
errores cursis de cerebros estremecidos por el romanticismo
es lo que queda
en este baúl de recuerdos.

Soy la débil que llora,
la que condenaste a la vergüenza.
La que sin crimen que pagar está cumpliendo con una condena eterna.
La que recoge los pedazos calcinados del corazón que te quemó la otra;
Me viste cara de aspiradora inteligente y aspiraste la alfombra de tus labios.
Me viste cara de armario viejo donde se guarda todo aquello del pasado,
y me viste la cara...
y aun así ya no recordás mi cara.
Se te hace ajena la sonrisa que un día me sacaste
y es que es para vos esta foto jamás fue tomada:
me viste pero no te quedaste para hacerme una pintura con el pincel de tu alma
ya no quisiste retratarme...
y me esfumo como polvo viejo que soplas de la tapa de un libro.

Sara Rico*

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